martes, 29 de diciembre de 2009

¡VIVA LA DEMOCRACIA!


El señor Fabra, una vez más, nos da una gran lección de democracia. En la mayoría de países que salieron de una dictadura se exigieron cuentas, se pidieron responsabilidades, se hicieron propósitos de modificación y se consideraron punibles todos los actos que tenían que ver con las políticas represoras.
Pero aquí no, aquí poco menos que tuvimos que pedir perdón a nuestros verdugos. Aquí no nos atrevimos a pedir responsabilidades a los que habían asesinado. Aquí, al salir de la dictadura, tuvimos que ser chicos buenos y no atrevernos a abrir la boca, no sea que provocaran otro golpe de estado. Aquí tuvimos que darles patente de corso y reconocerles su "capacidad democrática, de toda la vida".
Y ahí los tenemos, de demócratas de toda la vida, de salvadores de la patria, de dignos padres de la salvación nacional. Mientras tanto, nuestros muertos, que lo fueron por defender a un gobierno legítimo, yacen en las cunetas, en las fosas comunes, y parece escandaloso que queramos sacarlos y honrarlos.
Curioso, resulta muy curioso, que sujetos como éste nos quieran dar lecciones de democracia, porque nunca jamás esta palabra ha resultado tan vilipendiada.
¡Y éstos son los que aspiran a gobernar y dicen que nos van a sacar de la crisis!. Ya, como nos descuidemos, puede que nos saquen otra cosa.

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