domingo, 18 de abril de 2010

¡LA MOMIA SIGUE VIVA!

Lo único que nos faltaba, nos creíamos que había muerto, que el fascio había sucumbido. Pero no, nada más lejos de la realidad. Las heridas se cierran cuando las responsabilidades se exigen y cuando los agravios se saldan. pero para eso hacen falta Tribunales de Justicia que sean justos, que sean imparciales, que quieran descubrir la verdad y restablecer la justicia.
Pero, ¿qué tenemos aquí? ¿qué clase de jueces nos gobiernan (y nunca mejor dicho)? La teoría de Montesquieu es válida para los poderes ejecutivo y el legislativo, pero ¿y el judicial?
El poder judicial es una vergüenza. No es elegido por nadie, salvo por los amiguetes, luego no es democrático. No rinde cuentas al pueblo soberano, salvo a ese grupo de amiguillos del CGPJ (corporativismo puro, sí señor), por lo que la imparcialidad no es más que una falacia.
La Falange, partido que se ocupaba de las ejecuciones en las tapias de los cementerios y en las cunetas de las carreteras, sigue viva, es legal. En cualquier país democrático estaría prohibida, estaría perseguida.
Pero aquí se ha permitido sentar en el banquillo de los acusados a un juez que simplemente intentó hablar del pasado y cerrar las heridas. Porque las heridas sólo se cierran cuando se hace justicia, no con el olvido forzado. Aquí la justicia no es justa, no ampara al débil, no quiere restablecer la verdad, y por eso procesa a Garzón, y por eso, en un acto de cinismo sin precedentes, acepta los argumentos fascistas ante los democráticos, y por eso, esos jueces que tendrían que ser justos, que tendrían que ser jueces, quieren seguir condenando al justo, a la catacumba del olvido.
En cualquier país democrático esta gentuza estaría prohibida, pero aquí se han apoderado del Poder Judicial, que es el que en realidad domina a los otros, y que es el único que no está sometido a la soberanía del pueblo.
De nuevo vuelve la sombra negra de la sinrazón y el peligro no estaba en los militares, como nos decían, no. Está en esos falsos demócratas, en esas santas mafias, en esos justos injustos.
Jueces justos, jueces que respondan de sus actos ante el poder soberano de la ciudadanía, jueces que no sirvan a otros intereses, jueces no contaminados, jueces libres, jueces imparciales, jueces que mantengan la fe de los ciudadanos en la democracia, jueces que no se crezcan y quieran ejercer un poder absoluto que no han recibido del pueblo, jueces que antepongan el principio de la libertad a cualquier otro interés espúreo. Jueces que sean jueces, que no obstaculicen que los ciudadanos seamos ciudadanos y que podamos vivir en democracia.
¿Es mucho pedir?
Parece que sí. Corren malos tiempos. Corren tiempos revueltos.
¡Ah! Pero de la Gürtel, del choriceo de la derecha que sustenta esos embites, mejor no hablar. Ya se sabe, los de la derecha no roban, recuperan lo suyo porque, en realidad, les pertenece todo. Los demás somos siervos.
¡Qué mierda!

con referencia a: Apología de Franco en el iPhone · ELPAÍS.com (ver en Google Sidewiki)

1 comentario:

  1. Pues sí, majo, sí. El "enano sanguinario", el "aguador (en la peor y más abyecta de sus acepciones) de España" equivalente a "el ahogador de España", el "paquito pantanos" ese del fascismo nuestro tan reciente, ya lo dijo: "Todo está atado y bien atado" y se refería al nada democrático poder judicial nuestro. Lo señalas muy bien. Ojalá álguienes con más poder que nuestro propio intelecto se atreva a "actualizarlo" más o menos como los poderes legislativo y ejecutivo de nuestros días que, para mí, son bastante dudosos en tanto en cuanto son más bien partitocracia que democracia pero, aun infringiendo aquel adagio árabe: "Entre dos males, no elijas ninguno", en estos momentos son mejores que los de antaño próximo. Un saludo y gracias por dejarme leer algo de tu pensamiento. Miguel Ito. No tengo blog ni web y te he encontrado por casualidad. Disculpa si me he entrometido. 19/05/2010.

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